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El regreso de Rusia a América Latina tan esperado

En los últimos años en el contexto de la crisis prolongada de Ucrania y la subsiguiente nueva ronda del conflicto económico-comercial con el color ideológico entre Rusia y Occidente, en el Kremlin, además de los intereses geopolíticos y estratégicos en América Latina, han surgido intereses y proyectos a largo plazo en relación con la búsqueda de nuevos proveedores de productos alimenticios, y también socios “fieles” en la arena política. Dichos ánimos dan esperanza al “retorno” ruso a la región, a la formación de las herramientas y mecanismos sólidos basados en el pragmatismo de la cooperación estratégica entre Rusia y América Latina.

Como resultado de la profundización de la crisis ucraniana, el sistema de relaciones internacionales experimentó una vez más transformaciones significativas y, como puede predecirse ahora, tendrá consecuencias de gran alcance. Uno de los resultados de esa presión occidental sobre Rusia, cuyo objetivo final es aislar la presencia rusa en la dimensión internacional, es la necesidad de ampliar los horizontes políticos, como dijo Serguéi V. Lavrov, el Ministro de Asuntos Exteriores de Rusia “sincronizar los relojes” con amigos cercanos y aliados en la arena política.

Como demuestran los acontecimientos de los últimos cinco años, esta tarea geopolítica ha encontrado su solución en América Latina, que para la región rusa es tradicionalmente muy interesante y amigable, además situada “al lado” de los Estados Unidos de América, que ya había perdido el control de su “patio trasero”. Un acontecimiento trascendental ha sido la visita de Serguéi V. Lavrov a Cuba, Nicaragua, Chile y Perú en el mayo de 2014. Cabe señalar que los dos primeros de los países mencionados (junto con los socios, Venezuela y Bolivia, en el bloque político de las regímenes de izquierda radical ALBA) comparten la posición oficial de Moscú sobre Crimea, mientras que en el marzo de 2014 Chile y Perú votaron a favor de la resolución de la Asamblea General de las Naciones Unidas sobre la integridad territorial de Ucrania. Esta resolución de la ONU también fue apoyada por varios países de América Latina: Colombia, México, Panamá, Costa Rica, Guatemala, Honduras y la República Dominicana; se abstuvieron: Brasil, Argentina, Uruguay, Ecuador, Paraguay y El Salvador.

La “gira” sin precedentes por su duración y su cobertura geográfica del Presidente ruso Vladimir V. Putin, por América Latina tuvo lugar a mediados de julio de 2014. Del 11 al 17 de julio el líder ruso visitó cuatro países – Cuba, Nicaragua, Argentina y Brasil, tras debatir con sus líderes una amplia gama de temas de la agenda internacional y de la cooperación ruso-latinoamericana. Además, participó en la VI Cumbre de los BRICS que tuvo lugar en las ciudades de Fortaleza y Brasilia los días 15 y 16 de julio, la Cumbre ordinaria se dedicó a la coordinación política de los países participantes en el “cinco” y los problemas de gobernabilidad global y la gestión de conflictos. Durante esta visita regional, Vladimir V. Putin tenía contactos en el formato “outreach” a nivel multilateral y bilateral con los Presidentes de casi todos los Estados de América del Sur.

Las tendencias que se observaron durante el “viaje latinoamericano” de Vladimir V. Putin, establecieron una “hoja de ruta” para el mayor avance de las relaciones de Rusia con los países de América Latina que se desarrollaran en el futuro. Vale la pena recordar la Reunión del Presidente de Rusia con el Presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, el 15 enero de 2015, durante la cual los dos líderes discutieron la realización de proyectos conjuntos entre los dos países en materia de energía, la agricultura y la industria. En particular se destacó el tema del  panorama en los mercados petroleros mundiales. El 16 de febrero de 2015, tuvo lugar la Reunión del Ministro de Asuntos Exteriores de la Federación de Rusia, Serguéi V. Lavrov, con los Jefes de las misiones diplomáticas de los países de América Latina y el Caribe acreditados en Moscú. Durante la Reunión hubo un intercambio de opiniones sobre cuestiones claves en el equilibrio de poder internacional, los problemas de las relaciones de Rusia con los países de la región, también se caracterizó por una tendencia clave de fortalecimiento del papel de los países de América Latina en la dimensión global.

A mediados de febrero de 2015 una mayor atención de los medios de comunicación de América Latina causa la visita del Ministro de Defensa de Rusia Serguéi K. Shoigú a Venezuela, Nicaragua y Cuba. Varios analistas y expertos latinoamericanos consideraron este viaje como una confirmación de la política rusa sobre la profundización de los lazos militares con países latinoamericanos en el contexto de un “deterioro agudo” y un empeoramiento del estado de las relaciones entre Rusia y Occidente. Esta visita fue exitosa y trajo resultados tanto técnico-militares como políticos también.

En noviembre de 2016, el líder ruso participó en la XXIV Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno del “Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico ” (APEC). En el primer día de una visita de dos días el Presidente de Rusia tomó parte en el trabajo del Consejo Asesor del Foro de Negocios de APEC y celebró una serie de reuniones bilaterales, incluso con los Jefes de los países de América Latina, en particular con el Presidente de Perú.

Se puede suponer que si Moscú hasta ahora estaba centrada en la visión estratégica de región de América Latina como un aliado a largo plazo, si bien, no tanto en la economía y el comercio, pero si en los términos ideológicos y geopolíticos, que determinaban las relaciones ruso-latinoamericanas, especialmente en los momentos de una nueva ronda de la “Guerra Fría” en un diálogo con Occidente. El resultado se vuelve la cooperación más estrecha con los países del llamado bloque “anti-estadounidense”, la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) que incluye a Cuba, Venezuela, Nicaragua, Ecuador, Bolivia, así como los pequeños Estados insulares – Dominica, San Vicente y las Granadinas, Antigua y Barbuda, Santa Lucía.

Varias empresas rusas ya están operando con el éxito en la región, principalmente en el campo de la cooperación técnico-militar y en el campo de la energía. Estos temas se abordaron el 29 de marzo de 2016 en el marco del Foro de Negocios y Medios de Comunicación “Rusia – América Latina”. Durante la Reunión, los expositores que representaron diferentes países de América Latina, señalaron las prioridades para el desarrollo de las industrias de energía de sus países en el mediano plazo e indicaron los proyectos conjuntos claves de Rusia y América Latina. Se debería destacar los más ambiciosos de ellos: la construcción del Centro de Investigación y Desarrollo en Tecnología Nuclear en la ciudad de El Alto (Bolivia) con el apoyo de la empresa rusa “Instituto Estatal de Proyectos Especializados”, S.A. (parte de la Corporación Estatal “Rosatom”), una serie de proyectos conjuntos en el campo de los proyectos de desarrollo de energía hidroeléctrica (Ecuador), los proyectos de energía en la construcción de nuevas instalaciones, así como en el sector de petróleo y gas (Nicaragua) y otros. Hasta la fecha, las empresas de América Latina destacan que la cooperación con Rusia inspira confianza en el éxito de los proyectos que se implementan.

Si bien del “retorno” de Rusia a la región de América Latina están hablando durante mucho tiempo, esta región hasta hace poco no ocupaba el primer plano de las prioridades de la política exterior de Moscú. Actualmente, la creciente importancia geopolítica de la región que ha adquirido un nuevo significado en las condiciones de las actuales tensiones con Occidente, las perspectivas del comercio de beneficio mutuo y la cooperación económica basada en el crecimiento económico sostenible en América Latina y el Caribe (ALC) y la implementación por varios países de América Latina los proyectos principales de energía en forma conjunta con Rusia dan testimonio de la dinámica positiva del estado de la presencia rusa en la región. La realización de proyectos de energía, en los que las tecnologías rusas podrían ser útiles, está impulsando a Moscú a actuar de manera más activa y pragmática en este sentido. Cabe señalar que la experiencia positiva de la cooperación entre los países de América Latina y la URSS no se ha olvidado hasta ahora. En el contexto de una serie de proyectos conjuntos, especialmente en el sector de la energía, ¿es posible ahora que se sucederá el “retorno” de Rusia a la región?

Evaluando la meta geo-estratégica actual, podemos decir que para todas las dificultades y riesgos de condiciones disponibles en las dimensiones globales y regionales nunca han sido tan favorables para la interacción política y económica ruso-latinoamericana. Hasta la fecha, hay una situación en la que Rusia puede convertirse en uno de los jugadores más importantes en el espacio de América Latina.

 

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