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Elecciones presidenciales en Bolivia – 2019: ¿Podría Morales permanecer en el poder?

El año 2019 promete ser rico en importantes eventos políticos. Entre los más significativos se encuentran el Brexit y la retirada de las tropas estadounidenses de Siria. Además, las elecciones presidenciales se llevarán a cabo en varios países del mundo y los nuevos líderes asumirán el cargo. Uno de los eventos del calendario político de 2019 será la selección de un nuevo presidente de Bolivia. ¿Podría Evo Morales, a pesar de las protestas sociales y las disposiciones de la Constitución del Estado, permanecer en el poder? ¿Para que el partido gobernante “Movimiento al Socialismo” está listo para prolongar la era de Evo?

El 5 de diciembre del año pasado, el Tribunal Supremo Electoral del Estado Plurinacional de Bolivia permitió que el actual Presidente, Evo Morales, y el Vicepresidente, Álvaro García Linera, se presentaran por cuarta vez en la primera ronda de elecciones programada para el 27 de enero de 2019. Así, el partido gobernante “Movimiento al Socialismo” (MAS) elude la Constitución Política de Bolivia, adoptada en 2009, por segunda vez. Según el principal documento legislativo del país, un candidato puede ser elegido para el cargo del presidente no más de dos veces. Cada período presidencial se limita a un período de cinco años.

Liderando el país desde 2006, Evo Morales termina su tercer mandato presidencial a fines de este año. Debido a la adopción de la nueva Constitución Política en 2009 durante el primer mandato de Morales, el derecho de reelección se aplicó solo a partir del segundo mandato, y los primeros cuatro años fueron “considerados”. Es decir, el líder carismático del campo de “izquierda” logró ser reelegido en noviembre de 2009 para el primer período presidencial y, en noviembre de 2014, volver a participar en la carrera presidencial.

En febrero de 2016, se realizó un referéndum en Bolivia para enmendar la Constitución, lo que permitiría a Morales ser reelegido por cuarta vez. Los opositores a la introducción de cambios en la Constitución ganaron 51.3%, los partidarios de las enmiendas resultaron ser un poco menos – 48.7%. Luego, el líder del partido “Movimiento al Socialismo” declaró que reconocía los resultados de la voluntad de los ciudadanos, pero luego describió el referéndum como una “victoria de las mentiras” y “las maquinaciones de la oposición”, que lograron desenterrar los hechos “picantes” de la vida personal del “padre de Bolivia”. Aun así, Evo Morales no pudo “abandonar el poder”, por lo que apeló al Tribunal Supremo Electoral del Estado Plurinacional de Bolivia, que el 5 de diciembre del año pasado permitió que el actual Presidente se postulara por cuarta vez en las elecciones de 2019. Así, Morales por segunda vez logró eludir la Ley fundamental del país.

Desde 2016, Bolivia continúa experimentando un período de protestas sociales agudas. Los disidentes se dividieron en varios grupos a la vez: defensores de la democracia boliviana, partidarios de los partidos de la oposición en busca de poder, así como representantes de la élite política, quienes en 2005 dieron el poder a un representante del campo de “izquierda” y tienen la intención de vengarse. Sin embargo, como lo destacaron varios observadores internacionales, el principal problema de la oposición tal “diversa” en su composición de participantes y las actitudes ideológicas, es su completa desunión, como si los oponentes no pudieran unirse y presentar un candidato digno. La idea brillante del Gobierno actual para celebrar la primera ronda de votación tomó por sorpresa a los opositores del régimen de izquierda de Morales y también estableció nuevas tareas para la oposición desorientada.

Según las encuestas de opinión pública, el principal candidato para la victoria sigue siendo Evo Morales, quien durante los últimos 12 años ha logrado mantener el poder fuera de sus manos. Por cierto, se convirtió en el único Presidente que gobernó Bolivia durante tanto tiempo. Según los analistas, la “mayor parte” del electorado de Evo Morales Ayma está formada por representantes de la nueva generación de Evo: empleados de corporaciones nacionalizadas, funcionarios del aparato estatal y proyectos sociales a gran escala. Además, Morales, como en 2005, representa los intereses de las personas de áreas rurales que viven en grandes ciudades, y la votación “local” es decisiva en estas elecciones. Fiel a su estilo, Morales hizo propuestas innovadoras para los sectores influyentes del emprendimiento en Santa Cruz, de los que depende el rápido desarrollo del país. Dicho apoyo, traducido en varios votos, no será tan importante, pero podrá determinar el futuro del país como nunca antes.

Como demuestran las últimas encuestas, Evo mantiene una ventaja sobre el candidato del bloque “Frente Revolucionario de Izquierda” (FRI), que está en segundo lugar – Carlos Mesa. Un famoso periodista boliviano, ex Presidente del país e historiador tuvo momentos de gloria en su papel como representante de la resolución del problema marítimo en la Corte Internacional de Justicia de La Haya. Así, el fracaso en La Haya fue también en parte su fracaso. No pensó en las consecuencias y rápidamente, “saltó del barco que se hunde”, anunciando su candidatura a la presidencia. Desde entonces, se ha hablado mucho sobre él y su decisión. “Ya era el Presidente y se retiró tres veces en momentos críticos para el país”, dicen a menudo algunos de sus enemigos. Otros recuerdan que dejó el Gobierno en un momento muy difícil por razones políticas y destruyó sistemáticamente a los partidos tradicionales en su administración. El tercer grupo de sus oponentes incluye defensores de algunas garantías individuales, incluida la libertad de expresión, la protección contra la manipulación en el campo de la justicia y la corrupción. Los partidarios ven a Mesa como el salvador de la democracia boliviana y creen que podrá salir adelante.

De acuerdo con las últimas encuestas de opinión pública, otros candidatos no podrán reclutar al 15%: el ex jefe de Estado, Jaime Paz Zamora (1989–1993), el ex Vicepresidente, Víctor Hugo Cárdenas, durante el Gobierno de Sánchez de Lozada (1993–1997) y el político experimentado y el actual Gobernador del Departamento de Santa Cruz – Rubén Costas.

Además, el 11 de diciembre del año pasado, los representantes de las Naciones Unidas (ONU) dijeron que no tenían la intención de impugnar la decisión del Tribunal Supremo Electoral de Bolivia, permitiendo al Presidente, Evo Morales, renombrar su candidatura para el cargo más alto del país. El coordinador residente de la ONU en Bolivia, Mauricio Ramírez, destacó que la ONU, como organización independiente, hará cumplir los derechos constitucionales de toda la población, incluida la oposición, en protesta contra la intención de Morales de ir por un cuarto mandato presidencial. Pidió “elecciones pacíficas, transparentes y democráticas” y señaló que la ONU no tiene la intención de comentar o evaluar la decisión del Tribunal Supremo Electoral, que permitió a Evo Morales volver a postularse.

Según el actual Presidente, preferiría alejarse del poder, regresar a su región de origen y dedicarse a la cosecha de coca, pero “no es fácil negar cuando la gente te presenta”. La llamada popular lo hace postular por otro periodo al contrario a la Constitución del país. Si alguien podrá desafiar el liderazgo de Morales y si la oposición podrá levantar protestas sociales masivas, se mostrará muy pronto. Sin embargo, es bastante obvio que el año 2019 no será una prueba fácil para la democracia boliviana.

 

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