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Nueva forma de integración del mercado comercial sudamericano

Este año marcó una nueva etapa en el desarrollo del proceso de la integración latinoamericana. El 17 de diciembre, al margen de la Cumbre en Uruguay, la Comisión Económica de Eurasia (CEE) y el Mercado Común del Sur (MERCOSUR) concluyeron el Memorándum de Cooperación Comercial y Económica. ¿Qué promete el nuevo acuerdo para América Latina? ¿Qué caracterizará la nueva ronda de cooperación entre las dos asociaciones comerciales influyentes del planeta?

El MERCOSUR (Mercado Común del Sur) es una unión económica subregional en la que participan Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay. Los miembros asociados son Bolivia y Chile. En los últimos años, en la prensa extranjera se ha “escabullido” una opinión de que el proceso de integración regional que algún día era de gran escala cada vez más llega a un “callejón sin salida”. Sin embargo, la firma del Memorándum de Entendimiento con la UEE, un mercado común con más de 180 millones de personas (que incluye a Armenia, Bielorrusia, Kazajstán, Kirguistán y Rusia) obligó a los escépticos a “callarse”.

Este evento demostró a toda la comunidad mundial que el Mercado Común del Sur (MERCOSUR) se está embarcando en una nueva forma de integración comercial. La firma de dicho documento fue el resultado de una ardua labor de cinco años, durante el cual se estableció un alto grado de complementariedad económica entre las dos asociaciones, como lo señalaron los representantes del MERCOSUR. Según datos oficiales, el PIB total de las dos asociaciones: el MERCOSUR y la UEE es el 6,5% del total mundial.

Por cierto, como lo enfatizan los observadores internacionales, el acercamiento con la UEE se ha convertido en una de las principales prioridades de la presidencia de Uruguay en el MERCOSUR, que en los próximos días irá a Argentina. A su vez, el Gobierno argentino promete centrarse en acelerar la firma de un acuerdo de cooperación similar prolongado con la UE y la especificación de otros acuerdos que se encuentran en las etapas finales de preparación. En su discurso reciente, el Presidente Mauricio Macri declaró que está esperando que en la primera mitad del año 2019 se firmaran acuerdos con Singapur y Canadá.

Sin embargo, hasta hoy no se sabe cuándo se firmará el acuerdo comercial final con la UE. Aun así, ambas asociaciones todavía no han tomado la decisión política final: en Europa quieren entender qué posición tomará Jair Bolsonaro en esta alineación de fuerzas cuando asuma la presidencia de Brasil a principios del próximo año. La canciller alemana, Angela Merkel, dijo recientemente que especificar los puntos principales del acuerdo sería “complicado” con la llegada del líder de ultraderecha.

El 18 de diciembre, el Director del Departamento de América Latina del Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia, Alexander Shchetinin, señaló que la parte rusa está interesada en promover la cooperación con socios latinoamericanos a través de la Unión Económica Euroasiática. Recientemente, en este contexto, se han dado pasos muy significativos hacia adelante. Se firmaron memorandos de cooperación en materia de diálogo con Chile, Perú, Ecuador, Cuba, la comunidad andina y con integraciones como el sistema económico latinoamericano. En Bruselas, esta semana, se celebraron consultas entre diplomáticos rusos y representantes del Servicio Exterior Europeo sobre cuestiones de la región de América Latina.

En cuanto a la crisis del bloque comercial sudamericano observada en los últimos años, cabe señalar que los cuatro socios de esta organización (Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay), que actuaron alternativamente como los presidentes en la asociación, persiguieron un objetivo común por etapas: volver a los principios fundamentales iniciales que determinan el objetivo principal del MERCOSUR, a los principios del libre mercado y la democracia. Según los líderes de los participantes del bloque comercial, se centraron seriamente en resultados concretos, por lo que intentaron ajustar completamente las direcciones principales del bloque.

Como muestran los acontecimientos recientes, el MERCOSUR parecía estar en nuevas vías de modernización económica. Durante este período de cuatro años, se celebraron dos acuerdos importantes. El primero es en el campo de las inversiones regionales, que aumenta el nivel de seguridad jurídica y crea condiciones más favorables para los empresarios. El segundo es en el sector de contratación pública que ha permitido ampliar la gama de oportunidades para las empresas brasileñas en los países vecinos y ha aumentado la competencia por los pedidos gubernamentales en Brasil, al tiempo que reduce el gasto gubernamental. Se eliminaron muchas barreras comerciales y se alcanzaron importantes acuerdos de derechos de los consumidores.

Se observa también el mismo progreso en las relaciones del bloque comercial con otras regiones. Como resultado del proceso de negociación, la primera Reunión de los Jefes de los Estados del MERCOSUR y la Alianza del Pacífico se realizó con éxito. Como parte de esta Reunión tan esperada, se acordó una hoja de ruta para abordar varios temas: la facilitación del comercio, la cooperación regulatoria y la economía digital.

En los últimos años, los principales expertos en economía han notado que los mercados latinoamericanos han sido de particular interés para Eurasia. Inicialmente, el acuerdo de libre comercio con el Mercado Común del Sur (MERCOSUR) trató de concluir la Unión Europea, sin embargo, ahora la UEE se ha puesto en el mismo camino. El Memorándum sobre Comercio y Cooperación Económica asume que las autoridades conducirán un diálogo de formato muy amplio en las áreas de comercio, administración de aduanas, regulación técnica y estandarización, digitalización de la economía, así como en otras áreas de interés mutuo. A su vez, los jefes de Estado de la UEE enfatizan que los Estados latinoamericanos pudieron demostrar su intención de adherirse a los principios de mercado en la economía, abogar por economías abiertas, sin proteccionismo, para fortalecer la cooperación internacional en temas comerciales y económicos.

Por el momento, las posibilidades que traerá el acuerdo entre el MERCOSUR y la UEE son muy obvias. En primer lugar, se trata de facilitar el comercio sin una burocracia innecesaria y reducir las tasas aduaneras. Sin embargo, al mismo tiempo, los próximos desafíos están claramente descritos. El más importante de estos es que los dos bloques necesitarán una cooperación más estrecha entre las empresas.

Lo más probable es que los dos factores fundamentales interfieran con la cooperación económica a gran escala entre la UEE y el MERCOSUR en un futuro próximo. El primero de ellos está relacionado con los problemas internos restantes del MERCOSUR. Según los observadores políticos, ciertos actores políticos y económicos en Argentina y Brasil continuarán buscando un “reinicio” y “reorganización” de este proceso de integración, que consideran inútil en términos de responder a los desafíos que enfrenta la región de América Latina en el siglo XXI. Esta nueva tendencia se verá reforzada por la nueva administración de Brasil, que, desde principios del próximo año, estará encabezada por Jair Bolsonaro. Hay que recordar sus repetidas declaraciones de que el MERCOSUR no estará en la lista de prioridades de su Gobierno. La grave situación en Venezuela también se verá afectada, dada la crisis económica y la falta de apoyo político de los miembros del MERCOSUR. Por lo tanto, es bastante obvio que esta asociación de integración tendrá sus propios problemas internos que deben resolverse. El segundo aspecto estará conectado con las preocupaciones geopolíticas, que en muchos aspectos han determinado recientemente la política exterior de los países de la región.

 

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