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“Roma” de Alfonso Cuarón es una obra de maestra ganadora del Oscar que vale la pena volver a ver

La película mexicana “Roma” dirigida por Alfonso Cuarón ganó tres premios de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de un total de 10 nominaciones en 2019 y fue la primera película en español en ser nominada al Oscar a la Mejor Película.

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A shot from “Roma”

“Roma” presentada por primera vez en 2018, fue una verdadera revelación del director mexicano Alfonso Cuarón, reconocido mundialmente por películas “Gravedad”, “Niños del hombre” y “Harry Potter y el prisionero de Azkaban”. “Roma” es una película profundamente autobiográfica y una historia de la obsesión de Cuarón que actuó no solo como director y productor sino también como camarógrafo y guionista.

“Hay períodos en la historia que asustan a las sociedades y momentos en la vida que nos transforman como individuos,” — El eslogan del filme.

La idea de rodar esa película fue gestada por Cuarón durante muchos años, pero, según el autor, sólo en 2016 se encontraron las capacidades técnicas adecuadas y, lo que es más importante, los recursos emocionales suficientes para reflexionar sobre sus experiencias infantiles y transformarlas en la historia muy íntima de una familia mexicana acomodada, narrada por su empleada de hogar. Según Alfonso Cuarón, trabajando en el guion se inspiró en Liboria Rodríguez, su nana que le cuidó en la niñez y se convirtió en su segunda madre.

Netflix compró los derechos de distribución de la película. Como consecuencia, el filme de virtuosismo cinematográfico excepcional, rodado con esmero visual asombroso con una cámara digital de 65 mm, tuvo estreno limitado. Sin embargo, en la primavera de 2019, a petición personal de Alfonso Cuarón, que quiso demostrar la película al director ruso Andrei Zvyagintsev y al camarógrafo Mikhail Krichman, se organizó una proyección privada en Moscú. Pero sin haber estrenado en la pantalla grande, esta película extraordinaria quedó prácticamente desconocida para el espectador ruso. La pandemia de COVID-19, que ha aumentado la popularidad de los servicios de streaming, contribuyó al crecimiento del interés en la película, que ganó tres premios Oscar (2019), dos Globos de Oro (2019), cuatro premios de la Academia Británica (2019), Premio Goya (2019) y León de Oro de Venecia (2018).

Es una película predestinada para exhibirse en los festivales de cina que corresponde a la categoría del cine arte. No vale la pena verla para distraerse de las preocupaciones cotidianas. No resultará. Por el contrario, la maestría de Cuarón es capaz de sumergirle en lo más profundo del drama social, proporcionar un efecto de presencia, destruir la “cuarta pared” y hacerle parte de la realidad cinematográfica. Se puede disfrutarlo sólo aceptando las reglas del juego.

La película “Roma” es una narración muy personal, incluso íntima, cuyo lenguaje es universal hasta ordinario. Las imágenes en blanco y negro llenas de detalles (un homenaje al cine de los años 60 y una poderosa herramienta artística que ensancha los límites del tiempo y el espacio) despliegan con suavidad ante el espectador la estructura argumental compleja basada en contrastes, mientras que una serie de episodios de la vida cotidiana desprovistos de sentimentalismo permite transmitir la percepción del tiempo que ahora, en pleno siglo XXI, ya se ha perdido.

La película está ambientada a principios de los 70 del siglo XX en la Ciudad de México. En el centro de la narración se encuentra una de las familias de clase media de la Colonia Roma, donde Alfonso Cuarón pasó su infancia. La protagonista es Cleo, una joven de origen mixteco que trabaja de empleada de hogar y sueña con el amor. Cleo con sus preocupaciones y problemas vincula la vida próspera de la familia patrona y el mundo exterior. Su drama personal se superpone a la vida cotidiana y las relaciones en la familia. La creciente interdependencia entre estos mundos paralelos, divididos por complejos prejuicios socio-jerárquicos y raciales, está revelando poco a poco profundas grietas en ambas realidades a través de las cuales aparece la tensión sociopolítica de la sociedad mexicana. Y los momentos culminantes en la vida de los protagonistas coinciden con la Masacre de Corpus Christi en junio de 1971.

Los mixtecos son uno de los pueblos indígenas de México que habita en la región montañosa ubicada entre tres estados mexicanos modernos: Guerrero, Oaxaca y Puebla. La historia del pueblo mixteco se remonta a varios siglos. Los mixtecos hablan muchos dialectos del idioma mixteco. Según algunas estimaciones, unas 500 mil personas pertenecen a este grupo étnico.

“No me interesaba hacer una película con esa nostalgia, con esa romantización del pasado. Me interesaba ver el pasado desde el punto de vista del presente,” — Alfonso Cuarón.

La película resultó ser muy actual gracias a la complejidad de los personajes femeninos centrales, que forman la base emocional de la película. Cuarón aspiró a glorificar a su madre y su nana, dos mujeres que jugaron un papel decisivo en su formación. Al escribir el guion, Cuarón pasó largas horas hablando con Liboria para comprender su experiencia y expresar con precisión sus emociones. Después llegó la búsqueda larga de actrices apropiadas, que no sólo tenían que ser convincentes jugando sus papeles, sino también debían mantener la espontaneidad y la humanidad ante la cámara, sin distinguirse de la gente real.

Marina de Tavira, conocida por su trabajo en la industria cinematográfica mexicana, fue invitada de inmediato para el papel de matriarca. Pero encontrar a alguien representara el papel protagonista resultó difícil. La búsqueda duró casi un año, Cuarón examinó a miles de candidatas hasta que logró encontrar a una actriz para el papel de la nana Cleo.

Yalitza Aparicio, originaria de Tlaxiaco, Oaxaca, nunca soñó con una carrera actoral ni siquiera supo cuán importante es Alfonso Cuarón para el mundo del cine. Como dijo Yalitza en una entrevista, ella y sus padres desconfiaban de la participación en el casting, pensaron que se trataba del  tráfico de personas. Pero la mujer decidió arriesgarse y cautivó al director con su sincera sencillez.

Para crear un retrato hiperrealista de sus recuerdos, Cuarón filmó en orden cronológico, diciéndoles a los actores sólo lo que necesitaban saber para trabajar en escenas concretas. Como consecuencia, los diálogos previamente creados se llenaron de vida e improvisación actoral. Agregamos a esto el sonido real de la Ciudad de México, ya que la voz de las calles también se escucha claramente en el encuadre, así como el idioma mixteco que Yalitza Aparicio tuvo que aprender para su papel

El trabajo fino de cámara permitió a Cuarón mantener el estilo visual uniforme y suavizar la dureza de algunas imágenes, haciéndoles acentuadamente idealistas. A pesar de toda la contemplación del encuadre, la cámara sigue implacablemente a los personajes, creando un dinamismo especial. Tanto la casa como su ambiente junto con muchos otros elementos de la composición, también juegan su papel, a menudo particularmente expresivo gracias a su mutismo

Para Cuarón fue especialmente importante recrear la atmósfera de su infancia hasta el más mínimo detalle, por eso además del sonido auténtico y el ritmo meditativo el equipo de filmación seleccionó minuciosamente artefactos materiales para cada escena: la mayoría del atrezo son muebles originales y objetos del hogar prestados por familiares y amigos. Imagínese, para el rodaje de la película una de las encrucijadas de la ciudad fue reconstruida tal como se conservaba en la memoria del director.

Cada detalle de la película está lleno de sentimiento y estremecimiento, nada provoca la indiferencia del autor, y el espectador, a su vez, no puede permanecer indiferente. No es una película pensada para entretener. Es profundamente simbólica y requiere al espectador mucho trabajo emocional e intelectual. Es un mosaico de imágenes metafóricas imposibles de resolver sin que las pausas del autor se llenen con las emociones subjetivas del espectador. Sólo así la película “Roma” adquiere su integridad. Por supuesto, para el espectador mexicano es un poco más fácil entender el contexto sociopolítico, pero el encanto de la película “Roma” consiste en que su lenguaje visual tiene carácter verdaderamente universal.

“Al ver la película más veces, empiezo a notar más detalles que me se perdieron en la primera vista, cosas que están en el fondo. Y también he encontrado momentos divertidos en la película que no capté la primera vez que la vi,” — Yalitza Aparicio

Si todavía no ha visto esta joya del cine mundial, ¡sinceramente le deseamos disfrutar viéndola! Pero, aunque ya haya visto la película “Roma”, encuentre un rato para volver a verla. Independientemente de su primera reacción, seguramente descubrirá algo nuevo. Sobre todo, si empieza con el documental “Camino a Roma”, estrenado a principios de 2020, donde Alfonso Cuarón reflexiona sobre su infancia y también explica algunas soluciones creativas realizadas en la película “Roma”.

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