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Economía

“Perestroika” cubana

Hoy Cuba sigue siendo uno de los últimos ejemplos de la economía planificada del antiguo campo comunista. Este año, el Gobierno cubano ha optado por un cambio muy drástico. La nación insular está lanzando un paquete de reformas masivas, abandonando el monopolio estatal y abriendo así actividades expandidas para la empresa privada. ¿Cómo pretenden las autoridades cubanas realizar la “perestroika”? ¿Cuáles son las consecuencias para el país latinoamericano?

Según el “The Financial Times”, el 6 de enero, la Ministra de Trabajo cubana Marta Cabrera (Marta Elena Feitó Cabrera) anunció la decisión del Gobierno de que los empresarios privados pronto podrán trabajar en más de 2 mil industrias (anteriormente solo había 127 de ellos). Al mismo tiempo, según Cabrera, para 124 industrias, la actividad empresarial privada seguirá siendo prohibida. Sin embargo, la Ministra no especificó qué áreas de actividad se están discutiendo.

Cuba sigue adhiriendo oficialmente a la línea comunista, según la cual el Estado tiene control sobre casi todas las esferas de la economía. Sin embargo, uno de los principales sectores de la economía del Estado insular es el turismo, que según cifras oficiales da empleo a más de 600 mil personas, lo que representa el 13% de toda la mano de obra del país.

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La Ministra de Trabajo cubana Marta Elena Feitó Cabrera anunció la decisión del Gobierno de que los empresarios privados pronto podrán trabajar en más de 2 mil industrias, enero de 2021. Fuente: Cuba en Resumen.

Actualmente, la mayoría de los empresarios privados de Cuba, sin contar con el turismo, se dedican a la agricultura y la ganadería, y también trabajan en la prestación de servicios de transporte (taxi, alquiler de vehículos). En el curso de la “perestroika”, las autoridades planean aumentar el número de empresarios privados, de los cuales en un país con una población de 11 millones, como se mencionó anteriormente, solo hay 600 mil.

En el año 2020, debido a la pandemia de coronavirus que provocó una fuerte disminución del turismo en todo el mundo, así como a las sanciones estadounidenses más duras, la economía cubana, estancada en la realidad de hace medio siglo, colapsó un 11%. Había escasez de alimentos en el país y se formaban colas en las tiendas.

La recesión, que se ha convertido en una de las más prolongadas del mundo, estuvo acompañada de un colapso del 30% de las importaciones. Como resultado, hubo una escasez de bienes de uso diario, a lo que siguió una nueva disminución en el nivel de vida de los cubanos, quienes, incluso antes del brote del peligroso virus, vivían con un salario mensual de alrededor de US $ 30.

En este contexto, el Presidente cubano Miguel Díaz-Canel (Miguel Mario Díaz-Canel Bermúdez) anunció a fines del 2020 el desarrollo de una serie de reformas destinadas a incrementar las exportaciones estatales y estimular la demanda interna. Entre las innovaciones se encontraba el “mejoramiento del sector no estatal” de la economía. Sin embargo, los analistas creen, según muchos años de experiencia, que las reformas en este país latinoamericano tradicionalmente se implementan con lentitud. Por ello, aún no está claro cuánto tiempo debe transcurrir para que la liberalización de la empresa privada en el país sea tangible para los ciudadanos.

Además, a partir del 1 de enero, el Gobierno de la República de Cuba inició una reforma monetaria de gran envergadura, que se supone abolirá el sistema monetario dual con circulación paralela, que se encuentra vigente en el país desde hace 26 años. Hasta ahora, dos monedas nacionales operaban dentro del Estado insular: el peso cubano y el peso convertible cubano: se suponía que este último reemplazaría al dólar estadounidense en el país.

El primer tipo de moneda estaba destinado a la circulación nacional y el segundo al cambio por dólares estadounidenses. El dólar estadounidense frente al peso cubano era aproximadamente 1:24, mientras que el convertible tenía una proporción de 1:1. Además, este rumbo no ha cambiado desde la Revolución de los años cincuenta.

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A partir del 1 de enero, el Gobierno de la República de Cuba inició una reforma monetaria de gran envergadura, que se supone abolirá el sistema dual, que se encuentra vigente en el país desde hace 26 años.

Cabe señalar la importancia para Cuba de sanciones más duras por parte de los Estados Unidos. Volviendo a la historia, es importante recordar que desde la Guerra Fría del siglo XX, Washington ha clasificado tradicionalmente al Estado comunista entre los países que patrocinan el terrorismo. Sin embargo, en 2015, por iniciativa de la Administración del entonces Presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, hubo cierto calentamiento en las relaciones bilaterales y una atenuación del “paquete” de prohibiciones.

Sin embargo, el ex Presidente Donald Trump, luego de llegar al poder, decidió cancelar la mayoría de los acuerdos alcanzados entre los Estados Unidos y la República de Cuba. Por ejemplo, en junio de 2017, Trump canceló acuerdos “unilaterales” con la nación isleña y se pronunció a favor de mantener las sanciones de Washington a La Habana. El 11 de enero, el Departamento de Estado de los Estados Unidos anunció que Cuba estaba nuevamente en la lista de países patrocinadores del terrorismo.

La inclusión del Estado latinoamericano en la lista de “patrocinadores del terrorismo” brinda a la Casa Blanca la oportunidad de imponer sanciones a funcionarios y países involucrados en el comercio con Cuba. A su vez, es posible imponer restricciones a la ayuda exterior, prohibir la exportación y venta de bienes de defensa, así como controlar la exportación de bienes de doble uso. El actual Presidente de los Estados Unidos, Joe Biden, ha señalado repetidamente en sus declaraciones que tiene la intención de buscar mejorar las relaciones con el Estado insular, pero aún no se conocen el plazo y los pasos específicos.

En resumen, cabe señalar que la “perestroika” cubana, a pesar de una serie de indulgencias en el sector privado, mantendrá el monopolio estatal sobre sectores estratégicos. Además, luego de la entrada en vigencia de la Nueva Constitución de la República de Cuba (10 de abril de 2019), el sector privado ya estaba previsto. Sin embargo, el principal documento legislativo del país reafirmó el papel rector del Partido Comunista de Cuba, así como el hecho de que los sectores estratégicos: salud, defensa, educación, minería – siguen “en las manos” del Estado. Así, se permite el sector privado: segmentos pequeños y medianos. Si establecemos paralelismos, entonces tal “reestructuración” probablemente como resultado pueda parecerse al “modelo vietnamita”.

Por lo tanto, es poco probable que las reformas planeadas lleven a Cuba por el camino del capitalismo, más bien conducirán a la adaptación del socialismo a las nuevas condiciones modernas de la globalización. En algunos puntos, Cuba podrá repetir el camino de China o Vietnam, no copiando exactamente, pero moviéndose más o menos en esta dirección y tratando de combinar la planificación estatal, un sector público fuerte con la iniciativa privada.

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