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La carrera electoral de Argentina ha entrado en una nueva etapa

El domingo pasado se cerró la fecha límite para la nominación de candidatos a la presidencia de Argentina. Las elecciones generales se llevarán a cabo el 27 de octubre, pero es posible realizar una segunda vuelta si ninguno de los candidatos obtiene más del 45% de los votos (o el 40%, pero con una diferencia de más del 10% en relación con el segundo lugar), entonces la ronda final podría celebrarse el 24 de noviembre. ¿Quiénes son los principales aspirantes para la presidencia? ¿Podrá el actual jefe de Estado mantener sus posiciones?

En octubre de 2019, nueve candidatos se postularán para la presidencia de Argentina; sin embargo, los residentes de este país latinoamericano creen que la principal competencia de poder será entre el líder actual Mauricio Macri y el ex Ministro del Gabinete Alberto Fernández (Alberto Ángel Fernández), quien está nominado para este puesto “en conjunto” con la ex Presidenta del país Christina Kirchner (Cristina Elisabet Fernández de Kirchner).

Además de estos dos candidatos a la presidencia, que durante mucho tiempo han manifestado sus intenciones de luchar por la presidencia, el ex Ministro de Economía, Roberto Lavagna, quien a menudo critica al actual Gobierno argentino, Nicolás del Caño, un joven político argentino que ya presentó su candidatura en las últimas elecciones, la única candidata, Manuela Castañeira (Manuela Jimena Castañeira), el reconocido economista latinoamericano, José Luis Espert,elex Vicepresidente del mayor Banco estatal “Banco Nación”, Juan Gómez Centurión (Juan José Gómez Centurión), también participarán en las elecciones presidenciales; y otras figuras políticas: Alejandro Biondini (Alejandro Carlos Biondini), el ex Gobernador y Senador en funciones José Romero Feris (José Antonio Romero Feris).

Según las encuestas de opinión pública, la mayoría de los argentinos confían en que la lucha principal será entre Macri y Fernández. Esto se evidencia en datos de varios estudios, todas las noticias y revisiones analíticas en Argentina están dedicadas a este tema. Con cada semana, el debate entre los partidarios del actual Jefe de Estado y los partidarios de la ex Presidenta Kirchner, que pretende convertirse en la Vicepresidenta bajo Fernández, se está volviendo más feroz.

El 11 de agosto en Argentina se celebrarán las “primarias” (elecciones internas del partido). Sin embargo, esta etapa será de carácter formal, ya que cada partido ha nominado a un solo candidato para el puesto de jefe de Estado.

Como lo sugieren los principales comentaristas políticos de América Latina, las elecciones de este año probablemente sean similares a la situación de 2015, cuando Mauricio Macri y el protegido de KirchnerDaniel Scioli (Daniel Osvaldo Scioli) se unieron en la segunda ronda. Sin embargo, la única diferencia de este año es que esta vez el bloque de Macri tiene posiciones de liderazgo.  Al analizar la paleta política del proceso electoral, cabe señalar que en las elecciones presidenciales de este año, se presentaron fuerzas que corresponden a las tres tradiciones políticas centrales de Argentina: “peronistas de izquierda”, quienes nuevamente decidieron confiar en la imagen de Christina Kirchner; “peronistas de derecha”: simpatizantes del bloque federal “Alternativa Federal”, que durante mucho tiempo estuvieron fuera de la arena política de Argentina, que parecen ser los más débiles y vulnerables de todos; y el bloque “Cambiemos” más confiado, que nomina al jefe de Estado vigente, Mauricio Macri.

Habiendo sufrido una derrota total en 2015, el bloque “Cambiemos” evitó a los kirchneristas en todos los frentes: los cargos del Presidente, del Gobernador de la capital y del Alcalde pasaron a los partidarios de Macri, los “peronistas de izquierda” perdieron sus posiciones. Por cierto, algunos de ellos inmediatamente después de la victoria en 2015 del bloque “Cambiemos” decidieron irse al lado del nuevo Gobierno. Además, a lo largo de los años, Macri y su equipo han podido expresarse de manera muy efectiva mediante tácticas políticas: equilibrando los diferentes bloques políticos y corrientes, combinando esto con una serie de medidas exitosas de anticorrupción dirigidas principalmente a Kirchner y su círculo cercano. Basándose en la retórica social, el nuevo Gobierno, representado principalmente por el partido de Macri “PRO” y el influyente bloque radical “Unión Cívica”, hizo retroceder gradualmente a los oponentes de la izquierda detrás del escenario, con la intención de vengarse solo en el año electoral. Además, el Gobierno de Macri actuó de manera muy pragmática y delegó el derecho de decidir una serie de cuestiones a los propios ciudadanos, a través de la votación o el diálogo público. La población aceptó muy positivamente este método de trabajo colectivo con el Gobierno, por lo que en Argentina se discutieron temas tan complicados como la legalización del aborto, los problemas de defensa propia, la legalidad, los poderes de la policía y otros.

Según los analistas políticos, la plataforma ideológica de Macri adopta una posición de confianza. A pesar de varios proyectos y decisiones fallidas de la administración, en general, la mayoría de los argentinos están satisfechos con el Gobierno de los conservadores moderados. No hay protestas masivas como las marchas “anti kirchnerismo” en su tiempo. Un hecho interesante es que incluso los sindicatos en la mayoría de los casos toman el lado neutral. En las últimas elecciones, el bloque “Cambiemos” se basó en las ventajas liberales económicas, anticorruptas y profesionales, así como en la introducción de herramientas de gestión eficaces para el equipo de Macri. En las próximas elecciones, el marco de políticas tiende a una política nacional más amplia y a cuestiones de seguridad.

Por cierto, el trabajo en el campo de la seguridad es un éxito, y el “problema de las mujeres” y los problemas de violencia contra las mujeres y los menores están constantemente en la agenda. Según el informe del Ministerio de Seguridad de Argentina durante los últimos tres años, como resultado de las acciones del Gobierno actual, la tasa de detección de delitos relacionados con la trata de personas, el tráfico de drogas, la violencia sexual y el empleo ilegal se ha duplicado. Hablando de socios extranjeros, cabe señalar que, a su vez, apreciaron mucho el éxito de la administración de Macri en la lucha contra los delitos de esta naturaleza. En 2018, el Secretario de Estado de los EE. UU., Mike Pompeo (inglés –  Michael Richard “Mike” Pompeo), en una declaración oficial, comentó positivamente que el Gobierno actual comenzó a procesar más eficazmente a los perpetradores de la trata de personas, aumentó la protección legal de las víctimas y la trata de esclavos, y aumentó la efectividad de los equipos de respuesta a emergencias.

No habiendo cumplido con la mayoría de las promesas de su programa electoral anterior, el actual Presidente, sin embargo, declara que buscará reformas más radicales después de que su coalición gobernante gane las próximas elecciones. Esta vez, Macri promete que los argentinos deben esperar reformas en los ámbitos tributario, educativo y laboral.

Según los observadores, Macri es predecible en la promoción consistente de su programa neoliberal de reformas de mercado. Sin embargo, su política de “reestructuración” de la economía argentina también implica despidos masivos de funcionarios públicos, la abolición de tarifas destinadas a proteger la industria nacional, elevar el costo de los servicios públicos y reducir los costos en la esfera social. Si Mauricio Macri podrá retener el poder en sus manos, se mostrarán las próximas elecciones de octubre, que hoy también se consideran una especie de referéndum sobre el resultado de la presidencia de Macri.

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