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La visita no planificada de Maduro a Moscú: principales motivos y resultados

El 5 de diciembre en Moscú, Vladimir Putin se reunió con el líder venezolano Nicolás Maduro. Según los principales medios de comunicación internacionales, la visita del Presidente venezolano a la capital rusa no se planificó y no se estipuló previamente, y la comunidad mundial se enteró de esta visita solo el día anterior. Según el Secretario de Prensa del Presidente de Rusia, Dmitry Peskov, la asistencia financiera a Venezuela se convirtió en el tema central de una visita con tanta “prisa” de Maduro a Moscú. ¿Qué lograron acordar los líderes de los dos países en la reunión “bajo el título de secreto”? ¿Cuáles son las perspectivas para las relaciones ruso-venezolanas en el futuro cercano?

Como lo enfatizan varios observadores internacionales, la visita de Maduro a Moscú se ha convertido en un evento esperado. La situación en el Estado latinoamericano sigue siendo muy difícil tanto en el ámbito político como en el económico, a pesar de la declaración de los medios de comunicación venezolanos sobre los signos todavía modestos de mejorar la dinámica del desarrollo del país. Cabe recordar que unos días antes de la salida del Presidente venezolano a Moscú, Maduro mencionó repetidamente las tres reuniones “extraordinariamente importantes” para él que tuvo en la ciudad de Caracas. Además, el rango de variabilidad de estas negociaciones es sorprendente en su alcance: Nicolás Maduro se reunió con el ex Rabino sefardí de Israel Shlomo Moshe Amar, con el Presidente turco Recep Tayyip Erdoğan, así como con el Viceministro iraní de Asuntos Exteriores, Ayatollah Soltani. Después de tales reuniones, la visita del líder venezolano a la capital rusa encaja en esta fila.

Se puede parecer que todas estas reuniones reflejan plenamente la tendencia diplomática general de Nicolás Maduro, como tratando de demostrar a todo el mundo que Venezuela está fortaleciendo los vínculos con varios países y expandiendo su geografía de política exterior. Así, el líder del Estado latinoamericano está tratando de suavizar la impresión de crítica de su régimen, que durante el período de su presidencia llevó al país a una aguda crisis económica y social.

El 4 de diciembre, antes de abordar su avión, Nicolás Maduro pronunció un discurso muy ideológico. En su declaración, subrayó que viajaría a Moscú a una reunión de trabajo con Vladimir Putin para analizar escrupulosamente los posibles esquemas de cooperación entre Rusia y Venezuela. Llamó a la próxima visita “necesaria y muy importante” para Caracas en el marco de la diplomacia para fortalecer los lazos “con las potencias mundiales que reviven”.

Reflexionando de una visita tan repentina de Maduro a Moscú, cabe señalar que además de las negociaciones con el líder ruso, el Presidente venezolano programó una reunión con los representantes de la empresa “Rosneft”, que ha estado desarrollando activamente sus actividades en Venezuela durante varios años. Además, Nicolás Maduro llegó a la capital rusa después de que Qatar anunció su salida de la OPEP (Organización de Países Exportadores de Petróleo) con la intención de aumentar la producción de petróleo. Además, en el próximo 2019, será Venezuela quien presidirá la OPEP y el FPEG (Foro de Países Exportadores de Gas). En la víspera de la visita de Maduro a Moscú, los funcionarios del Kremlin en sus declaraciones prestaron mucha atención a la importancia de discutir nuevos pasos para fortalecer la interacción en los mercados globales de petróleo y gas. En otras palabras, se trataba de medidas para frenar la caída de los precios mundiales de los productos energéticos. Además del petróleo, uno de los temas importantes de la reunión entre los líderes rusos y venezolanos fue probablemente la exportación de trigo ruso, del cual 250 mil toneladas ya se enviaron a Venezuela durante el año 2018.

Los posibles temas discutidos durante la reunión bilateral de los Presidentes de Rusia y Venezuela aún atraen la atención de los principales medios de comunicación del mundo, ya que luego de los resultados de la visita de Maduro a Moscú, solo información sobre la provisión de asistencia financiera de la parte rusa a Caracas apareció por canales oficiales. Las preguntas restantes parecían permanecer “a puerta cerrada”. Sin embargo, se puede suponer que además de los temas de energía, finanzas y alimentos, se prestó especial atención la cuestión “de oro”.

En la prensa extranjera, se ha planteado repetidamente la cuestión de que es probable que Maduro ya haya propuesto a la parte rusa explotar conjuntamente los yacimientos de oro del Estado latinoamericano. Durante varios años, el Gobierno venezolano ha estado tratando de vender oro al mercado mundial. Por cierto, Rusia ya lo está comprando activamente, que lo ayudó a ingresar a los cinco principales países del mundo con las mayores reservas de oro, superando incluso a China. Según los datos oficiales, la participación del oro en las reservas de divisas de Rusia alcanza el 18%. Para el Kremlin, las reservas de oro son un tipo de “colchón de seguridad” en caso de sanciones occidentales de mayor peso, por ejemplo, la desconexión del sistema SWIFT. Hay que considerar la forma en que el oro puede ayudar a sortear sanciones duras usando el ejemplo de Irán, que, después de la introducción de las restricciones occidentales, continuó el comercio de petróleo, realizando operaciones que se pagaron con oro.

Sin embargo, la parte rusa no puede olvidar su desafortunada experiencia de la compañía ruso-canadiense “Rusoro Mining Ltd”, que trabajó en una de las principales minas de oro de Venezuela. En 2011, el Presidente de Venezuela (Hugo Chávez) anunció la nacionalización de la industria de la extracción de oro, destacando especialmente que dicha medida no afectaría el trabajo con las empresas rusas. Sin embargo, un año más tarde, la empresa “Rusoro Mining Ltd” perdió todos sus activos por un valor de más de 1.000 millones de dólares, se vio obligado a abandonar el mercado venezolano y, posteriormente, presentó una demanda ante el Banco Mundial, exigiendo que el Gobierno pague una compensación adecuada. Los observadores políticos internacionales creen que, en busca de ayuda financiera, es posible que Nicolás Maduro haya acordado cerrar esta deuda.

Uno de los componentes principales de la política exterior venezolana sigue siendo una alianza estratégica con Moscú. En primer lugar, el líder de Venezuela quiere demostrar que sus relaciones con el Presidente ruso aún son estrechas y tienen una confianza especial. Como resultado de la visita, la parte rusa resumió inequívocamente el resultado positivo de la reunión y declaró que estaba dispuesta a proporcionar asistencia financiera a Caracas. Sin embargo, la intención de Rusia de consolidar la diplomacia petrolera mundial se enfrenta a la necesidad de confiar en otros países, y no solo en Venezuela.

Debido al hecho de que los Gobiernos que reciben Maduro, se están volviendo cada vez menos, es poco probable que la parte rusa trate de “rescatar” y “patrocinar” el sistema económico y político destruido del Estado latinoamericano. Por cierto, en su discurso antes de viajar a Moscú, Maduro señaló que el Presidente turco, Recep Tayyip Erdoğan, visitó Caracas inmediatamente después de la Cumbre del “G20”, que se realizó en la capital argentina del 30 de noviembre al 1 de diciembre. Nicolás Maduro llamó al Presidente turco “amigo y líder de un nuevo mundo multipolar”, y también mencionó la intención de Turquía de “financiar” a Venezuela. Como el resultado de la reunión, Maduro y Erdoğan firmaron acuerdos de inversión por más de $ 5 mil millones.

La propaganda ideológica de Venezuela continúa haciendo hincapié en la importancia estratégica de su estrecha interacción con sus socios principales. Debido al grado extremo de corrupción y al más alto nivel de ideologización, Venezuela ha estado durante mucho tiempo en la categoría de los terceros países en el ámbito internacional. A su vez, el “declive” de la industria petrolera venezolana abre grandes oportunidades para las empresas rusas. Hoy, Nicolás Maduro busca no solo preservar y atraer nuevos aliados, sino también demostrar al mundo que la democracia y la humanidad en Venezuela siguen siendo los principios fundamentales de la política estatal.

 

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