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Refortalecen las relaciones bilaterales Moscú y La Habana

En noviembre, dos eventos simbólicos tuvieron lugar a la vez, los que muy pronto afectarán las relaciones bilaterales de Rusia y la Isla de la Libertad. El 1 de noviembre, el líder cubano, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, realizó su primera visita a Moscú, durante la cual pudo obtener el apoyo político y económico de las autoridades rusas sobre la reforma económica y el desarrollo del comercio. Paralelamente al evento tan importante para las relaciones ruso-cubanas, del 29 de octubre al 2 de noviembre tuvo lugar en la capital cubana el Segundo Foro de negocios “Rusia – América Latina”. ¿Qué nuevo impulso ha recibido la cooperación de Moscú y La Habana? ¿Cómo se desarrollarán los lazos históricamente establecidos de Rusia con la Isla de la Libertad en las condiciones del mundo globalizado?

Antes de su viaje a Moscú en los medios de comunicación cubanos, se apareció más de una vez la información de que el nuevo líder de la Isla de la Libertad enfatizó repetidamente las relaciones “excelentes” con un antiguo aliado socialista. El 1 de noviembre, Miguel Díaz-Canel se reunió con el Presidente de Rusia, Vladimir Putin, con quien ya tuvo la oportunidad de hablar hace dos años cuando ocupó el cargo del Vicepresidente. Muchos analistas internacionales ya han señalado el alto grado de importancia de esta visita oficial a Moscú. De hecho, esta vez Diaz-Canel llegó a la capital rusa precisamente cuando las relaciones entre Cuba y los Estados Unidos se encuentran en un estado de profunda crisis después de un alentador “deshielo” iniciado por el anterior Presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, y ​​apoyado abiertamente por el Kremlin.

A su vez, Washington está muy descontento por el hecho de que Rusia vuelva a acercarse a Cuba, que, según la Casa Blanca, todavía se encuentra en el “patio trasero” de los Estados Unidos. Después de que Barack Obama asumiera la presidencia de los Estados Unidos, los representantes de la elite gobernante de los Estados Unidos suavizaron gradualmente la retórica ante La Habana, con la esperanza de “atraer” Cuba a su órbita política. En 2009, Obama declaró la necesidad de revisar las relaciones entre los dos países, pero en la Isla de la Libertad tales declaraciones tuvieron una reacción bastante cautelosa. Sin embargo, a fines de 2014, los Estados Unidos y Cuba anunciaron su disposición a restablecer las relaciones diplomáticas. La Embajada de los Estados Unidos en la Isla de la Libertad se inauguró en agosto de 2015. A principios de 2016, la Casa Blanca “renunció” y acordó levantar algunas sanciones económicas. Cabe señalar que en ese momento tuvo lugar la primera visita oficial del Presidente de los Estados Unidos a La Habana desde 1928. En el mismo año, Washington se abstuvo por primera vez de votar en la Asamblea General de la ONU sobre el proyecto de Resolución cubano “Sobre el levantamiento del bloqueo económico”.

Sin embargo, todos los esfuerzos de la administración de Obama fueron nivelados por Donald Trump, quien en junio de 2017 emitió una declaración más estricta sobre las políticas de Cuba, incluida la prohibición de cualquier relación con las fuerzas militares y de seguridad cubanas. Luego, el líder de la Casa Blanca incluso amenazó con suspender y prohibir los viajes de turistas estadounidenses a Cuba. Tales acciones de Trump fueron evaluadas de forma ambigua por el público estadounidense, muchos sintieron que con su retórica Washington solo estaba empujando la Isla de la Libertad hacia los lazos más estrechos con Rusia.

Por el momento, nadie puede convencer a la actual administración de los Estados Unidos de abandonar la retórica de confrontación en el campo de la política exterior. Por cierto, uno de los ejemplos ilustrativos de dicha política es la reciente decisión de Donald Trump de retirar los Estados Unidos del Tratado INF. Tales acciones del líder de la Casa Blanca acercaron el Kremlin a la Isla de la Libertad.

En el marco de la visita del nuevo líder cubano, que duró del 1 al 3 de noviembre, los socios de mucho tiempo lograron trazar nuevos horizontes de cooperación entre Rusia y la Isla de la Libertad. Moscú y La Habana condenaron una vez más el uso de medidas coercitivas unilaterales y contrarias al derecho internacional en un mundo multipolar. Esto se evidencia en una declaración bilateral conjunta.

Los líderes se enfocaron en la “oposición especial al uso de tales medidas para cambiar Gobiernos legítimos, incluso a través del estrangulamiento económico o la desestabilización de la situación doméstica en los países”, que se dice en la Declaración sobre enfoques comunes en las relaciones internacionales. Como creen Putin y Díaz-Canel Bermúdez, las sanciones unilaterales, las  acusaciones no verificadas y la negativa a cumplir con las obligaciones desestabilizan la situación e impiden el desarrollo normal de las naciones. Por lo tanto, tales medidas tienen un impacto negativo en “los sectores civiles de la economía, agravando los problemas sociales y humanitarios, siendo un instrumento de presión política”.

Durante la reunión, el líder ruso confirmó la solidaridad con el pueblo cubano en la lucha para levantar el bloqueo económico, comercial y financiero de los Estados Unidos contra la Isla de la Libertad. A su vez, el Presidente del Consejo de Estado cubano condenó el uso de medidas coercitivas ilegales e injustas y de sanciones ilegales contra Rusia por parte de los Estados Unidos y otros países de la OTAN. Las partes también acogieron con satisfacción la adopción por la Asamblea General de las Naciones Unidas de la Resolución sobre la necesidad de poner fin al bloqueo de Cuba, que esta durando desde 1960.

Después de la visita oficial del nuevo líder cubano a Moscú, la cooperación entre los dos países logró un nuevo impulso: las partes firmaron una serie de acuerdos importantes relacionados con el desarrollo de la infraestructura y la esfera técnico-militar. Después de que Putin se reunió con el Presidente del Consejo de Estado cubano y el Foro “Rusia-América Latina” celebrado en La Habana, se supo que la parte rusa se dedicaría a restaurar y modernizar los ferrocarriles del Estado de la isla. En el marco del acuerdo intergubernamental de las compañías de los dos Estados, las compañías “RZD International”, S.R.L., y “Ferrocarriles de Cuba” planean firmar un contrato importante.

Una de las iniciativas conjuntas de cooperación entre Moscú y La Habana es un gran proyecto en el sector energético. La parte rusa planea modernizar las redes de energía de Cuba, así como construir instalaciones de infraestructura de energía en la Isla de la Libertad, cuyo costo total será de más de 1.000 millones de euros. El 29 de octubre en el Foro de negocios “Rusia- América” Maxim Sergeyev, el Director de “Inter RAO Export” declaró sobre este proyecto.

Los antiguos socios en el campo socialista tienen la intención de restablecer los lazos a través de la cooperación técnico-militar. Varios medios de comunicación rusos informaron de inmediato sobre los planes de Moscú para proporcionar a La Habana un préstamo estatal específico de $ 50 millones para la compra de armas rusas. Presumiblemente, un paquete de acuerdos en la esfera técnico-militar puede ser firmado por las partes en un futuro muy próximo. Según los representantes del Gobierno ruso, el diálogo en esta dirección continúa. Hasta la fecha, las negociaciones desde el plano de las declaraciones se han trasladado al área práctica.

Como destacaron varios investigadores internacionales, Cuba está interesada en la reanudación de la cooperación técnico-militar con Rusia. Después de todo, la Isla de la Libertad ha estado esperando por mucho tiempo el “regreso” de Rusia al escenario regional, el Estado latinoamericano necesita garantizar la seguridad y, en opinión de las autoridades cubanas, solo la parte rusa puede hacer esto. A la luz de la retirada de los Estados Unidos del Tratado INF, la cooperación entre Moscú y La Habana adquiere un significado especial. Ahora, esta intensificación de las relaciones entre los dos países puede considerarse una señal para Washington.

 

 

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