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Economía

MERCOSUR: 30 años de cooperación dinámica

La quinta economía más grande del mundo, el bloque MERCOSUR, en marzo cumplió 30 años. Hoy, esta asociación de integración exporta más de la mitad de la producción mundial de soja y es el mayor exportador de carne de res y pollo, maíz, café y acero. ¿Qué avances ha logrado el MERCOSUR? ¿Qué está “frenando” el ritmo de desarrollo de este bloque regional?

El Mercado Común del Sur (MERCOSUR) fue fundado por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay mediante la firma del Tratado el 26 de marzo de 1991 en Asunción. Desde 1995, la integración se profundizó: la asociación pasó de una zona de libre comercio a una unión aduanera. Actualmente, los miembros asociados de esta organización son la mayoría de los países de América del Sur (Chile, Colombia, Ecuador, Perú, Guyana, Surinam, etc.). México y Nueva Zelanda tienen la condición de observadores.

La creación del bloque fue un logro histórico para la región y se convirtió en uno de los hechos más importantes de la integración latinoamericana. La interacción entre los países participantes se basó en la idea de superar la lógica anterior de rivalidad entre algunos Estados de la región y establecer una cooperación dinámica.

Hoy, con una población de casi 300 millones de personas y una superficie de unos 15 millones de kilómetros cuadrados (50% más que en Europa), el bloque MERCOSUR es conocido por su riqueza en recursos naturales y potencial alimentario. La asociación de integración exporta el 63% de la producción mundial de soja y es el mayor exportador de carne de res, pollo, maíz, café y acero. Además, el MERCOSUR ocupa la octava posición en términos de producción de automóviles en el mundo.

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El día de la firma del Tratado de Asunción, creador del Mercosur, el 26 de marzo de 1991. Fuente: Infobae.  

Según el Canciller argentino Felipe Solá (Felipe Carlos Solá), con un producto interno bruto de US $ 4.447 billones (medido en paridad de poder adquisitivo) en 2019, según cifras oficiales, el Mercado Común del Sur es la quinta economía más grande en el mundo. A lo largo de los años, los países participantes han logrado facilitar el intercambio de productos entre los cuatro socios, lo que ha permitido intensificar la exportación de productos con alto valor agregado y crear empleos en el sector industrial (biocombustibles, productos químicos y petroquímicos, industrias plásticas, farmacéuticas, metalúrgicas y automotrices).

Si bien los objetivos claramente definidos del MERCOSUR fueron económicos y comerciales en su creación, el bloque también juega un papel importante en el fortalecimiento de la democracia y la prevención de conflictos. Como creen los países miembros de la asociación, la paz es una condición necesaria para el desarrollo y la integración regional. Según el Canciller argentino Solá, históricamente la paz es un componente clave para fortalecer a la región sudamericana como una zona de tranquilidad y cooperación sin conflictos militares o armados.

Los logros del Mercado Común del Sur durante estas tres décadas no significan que los países miembros no estén enfrentando una serie de desafíos. Por ello, la agenda estratégica del MERCOSUR obliga a los Estados a trabajar en la creación de una política común y coordinada para desarrollar un plan integral, aumentar la capacidad de producción de bienes y servicios y crear una economía de gran escala y especializada. Además, los miembros del bloque aún necesitan ingresar a las cadenas de valor globales y atraer flujos de inversión de manera más inteligente.

Hoy el MERCOSUR juega un papel importante en el ámbito internacional. La asociación de los países les ayuda a defender sus posiciones de una manera coherente en el marco de la agenda global en diálogo con el G20, la Organización Mundial del Comercio, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (ing. – Food and Agriculture Organization, FAO) y otros bloques e instituciones internacionales. La conciliación de las posiciones expresadas por el MERCOSUR cobra aún más importancia en el contexto de un escenario global cada vez más complejo y fragmentado.

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Alberto Fernández en la Reunión virtual de los Presidentes del Mercosur, el 26 de marzo de 2020. Fuente: La Nación.

El 26 de marzo de 2020 se realizó la Cumbre virtual del MERCOSUR, en cuyo marco se resumieron los resultados del trabajo y avance del bloque a lo largo de tres décadas. Como presidente interino, Argentina acogió la reunión en línea, presidida por el Presidente Alberto Fernández (Alberto Ángel Fernández) y sus colegas de Brasil, Paraguay, Uruguay, Chile y Bolivia. El último país de esta lista está en proceso de adhesión. Con base en la declaración del Presidente boliviano Luis Arce Catacora (español – Luis Alberto Arce Catacora), el Estado latinoamericano ha confirmado su disposición para convertirse en miembro de pleno derecho del Mercado Común del Sur. Luis Arce señaló que Bolivia participa en el bloque como miembro asociado desde hace 24 años.

Cabe señalar que el MERCOSUR se ha convertido en una herramienta importante para los países participantes, porque el rumbo político del bloque se mantiene inalterado, a pesar de los cambios de gobierno. En los últimos 30 años se han encontrado puntos en común en muchos objetivos: compromiso con la democracia como condición básica de la vida de los ciudadanos, respeto de los derechos humanos como valor fundamental e inherente de la convivencia, aceptación de las diferencias y coordinación de políticas para el desarrollo para unir las estructuras productivas de los Estados.

En esta etapa, el mundo se encuentra en proceso de ajuste estructural de poder global debido a la reciente crisis de las instituciones internacionales que existen desde hace 70 años. Dados los problemas e incertidumbres que surgen en este contexto, al desarrollar e implementar una política común, la asociación de los países sudamericanos será la mejor vía para promover el desarrollo, preservar la soberanía, asegurar el bienestar de los pueblos e integrar la región en el mundo.

Sin embargo, hay que tener en cuenta que COVID-19 ha hecho sus propios ajustes en el desarrollo de las asociaciones de integración y se ha convertido en un virus de la “discordia”. Los bloques latinoamericanos no se han convertido en actores e instrumentos importantes en la lucha contra la pandemia. Se tomaron formalmente varias medidas. Por ejemplo, en abril de 2020, los países que participan en el Mercado Común del Sur acordaron una iniciativa para proporcionar un presupuesto adicional de US $ 16 millones para combatir el coronavirus. Los fondos anunciados eran propiedad de la Fundación para la Convergencia Estructural del Mercosur (FOCEM) y están destinados a proporcionar equipamientos médicos, equipos de protección personal y pruebas para la detección del virus. Sin embargo, la efectividad de las medidas por parte del MERCOSUR y otros organismos de América Latina tendió a cero. Sin duda, el coronavirus se “superpuso” los problemas estructurales actuales del bloque, a saber, la desconfianza, los desencuentros políticos entre los Estados miembros, el problema del liderazgo, cuya resolución aún dificulta la profundización de la asociación integradora.  

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