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“Viva la revolución”: una crisis económica insuperable en Venezuela

En agosto del año pasado, la moneda nacional venezolana perdió cinco ceros a la vez, el billete más grande se convirtió en 500 bolívares. Recientemente, en Venezuela, hubo notas en denominaciones de 50 mil bolívares. ¿Qué está pasando en la República Bolivariana en el contexto de la hiperinflación? ¿Y cómo esta situación ya ha afectado a las empresas extranjeras?

En agosto de 2018, tuvo lugar en Venezuela una denominación fundamental de la moneda nacional (bolívar), que como resultado se cortó con cinco ceros. Hasta junio de este año, el billete más grande en la carrera fue de 500 bolívares. A la fecha, el salario mínimo (SMIC) en Venezuela es de 40,000 bolívares. Para esta cantidad, se puede comprar dos kilogramos de carne de res o tres kilogramos de pollo, pero el billete de 500 bolívares puede ser suficiente para un solo huevo.

En los últimos dos años, una profunda crisis económica en Venezuela ha llevado a la inflación en una escala gigantesca. En 2018, su cifra superó el 130 mil%. De acuerdo con las estimaciones del Fondo Monetario Internacional, en 2018 la inflación en el país ascendió a 1,37 millones %, y en 2019, como pronostican los economistas, podrá alcanzar el nivel de 10 millones %.

En el contexto de una hiperinflación furiosa, el 13 de junio, el Gobierno de Venezuela decidió introducir nuevos billetes. El Banco Central del país notificó la liberación de billetes en denominaciones de 10 mil, 20 mil y 50 mil bolívares.

A fines de mayo, el Banco Central de Venezuela, por primera vez desde 2015, publicó oficialmente las estadísticas macroeconómicas, que hasta hace poco estaban “silenciadas”. Las estadísticas macroeconómicas presentaron datos decepcionantes: durante los cinco años de la presidencia de Nicolás Maduro (Nicolás Maduro Moros), los indicadores económicos del país disminuyeron en 2 veces. El PIB de la República Bolivariana para el período de los años 2013-2018 cayó un 52,2%. En los primeros nueve meses del año pasado 2018, la economía del país se contrajo en un 19,2%. Sin embargo, muchas fuentes alternativas extranjeras arrojan dudas sobre las estadísticas oficiales y declaran que refleja la realidad de las cosas en un tono demasiado “claro”. Por supuesto, tal colapso de un país que no está en el contexto de las hostilidades, no tiene precedentes en la historia moderna. Incluso después del colapso de la URSS, Rusia en el período de los años 1991-1996 perdió solo el 35% del PIB.

La inflación en Venezuela aumentó de 180% en 2015 a 130,000% en los primeros 9 meses de 2018. El congreso de la oposición tiene otros cálculos: 1,700,000% para todo el año pasado. Ahora es la tasa de inflación más alta del planeta. Otros analistas económicos creen que la hiperinflación en Venezuela aún no ha alcanzado el récord histórico de Zimbabue (79 millones %) establecido a principios de 2008. Es cierto que este “récord” en 2009 obligó al país africano a abandonar completamente el uso de su propia moneda.

Hasta la fecha, el Gobierno oficial de Caracas no reveló el tamaño de la deuda externa de Venezuela. Hace un año, el Presidente, Nicolás Maduro, anunció planes para refinanciar alrededor de $ 100 mil millones de deuda. Según las estimaciones del FMI, la relación entre la deuda del Gobierno de Venezuela y el PIB del país debería estar cerca o sobrepasar el 200%.

En el contexto de una profunda crisis económica en un país latinoamericano, surge la pregunta sobre los principales acreedores de Caracas. Según declaraciones de analistas financieros, Rusia y la compañía “Rosneft” aún se encuentran entre los prestamistas más grandes de Venezuela. Según agencias independientes, desde 2006, la parte rusa ha aprobado y emitido aproximadamente $ 17 mil millones en préstamos a la Caracas oficial.

Como señala el periódico español “El País”, las ganancias de la venta de “oro negro” por parte de la compañía petrolera estatal “Petróleos de Venezuela” (PDVSA) durante la presidencia de Nicolás Maduro disminuyeron tres veces: de $ 85.6 mil millones a $ 29.8 mil millones. Esta estadística no refleja las nuevas sanciones impuestas a fines de 2018 por los EE. UU.

Según las cifras de junio de este año, la producción de petróleo en Venezuela cayó a un mínimo histórico récord: 740,000 barriles por día. Este nivel de producción es incluso más bajo que, por ejemplo, en la vecina Colombia. Este estado de cosas priva a Caracas del liderazgo regional y muestra que Venezuela ya no se encuentra entre los 20 principales países productores de petróleo del mundo. En 2013, produjo 2.8 millones de barriles por día y ocupó el octavo o noveno puesto en el top 10 mundial.

Las duras sanciones impuestas por EE. UU. y la UE a Irán en 2012-2013 redujeron significativamente la producción de petróleo del país, aproximadamente un cuarto. El retorno de las sanciones estadounidenses a fines de 2018 causó un efecto casi igual.

Por cierto, al referirse a otras áreas, cabe señalar que la industria de construcción de Venezuela que antes era a gran escala, para el período de los años 2013-2018 ya casi dejó de existir (cifra de junio de 2019 – menos 95%). A su vez, los indicadores en la industria disminuyeron en un 76%, y el sector financiero – en un 79%. Hoy, los observadores de la economía mundial discuten sobre el futuro de la economía venezolana y discuten posibles formas de salir de una profunda crisis financiera. Sin embargo, todos están de acuerdo en que la historia contemporánea no puede encontrar análogos de tal caída en el mundo. Por ejemplo, la producción industrial en Rusia en el período de los años 1991-1996 redujo solo a la mitad. Y antes de la crisis venezolana, esta cifra era un récord mundial.

Cabe recordar que desde 2003, las divisas en Venezuela estaban bajo el estricto control de las autoridades oficiales. Todas las operaciones con las divisas fueron prohibidas, lo que llevó inmediatamente a la aparición de un mercado negro de divisas, donde el dólar era diez veces más alto que la tasa oficial. En agosto de 2018, las autoridades liberalizaron el dólar.

Hoy en día, un colapso económico de Venezuela no puede explicarse solo por factores externos como la agresión y las sanciones de los Estados Unidos o la crisis petrolera internacional. Seleccionar solo una razón tampoco es posible. Después de todo, en primer lugar, en la raíz de los problemas económicos se encuentra una profunda crisis política que dividió al país en dos campos. Y mientras la situación política en Caracas no mejore, no es necesario esperar por mejoras globales en la esfera económica.

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